En su cabeza tenía cientos de memorias, momentos de humillación y dolor, momentos en que la utilizaron como un trapo viejo, como algo sin valor.
El sexo había sido una herramienta y una forma de castigo. Incluso con Marcos había sido degradante, porque siempre pensó en otra mujer mientras estaba con ella. Nunca fue la verdadera protagonista de esos encuentros.
Ahora, en cambio, su esposo no solo la miraba con adoración, sino que sus manos la recorrían con lentitud y extrema pericia. Sabía dón