Cuando llegó a casa, todavía no había señales de Marcos ni de su hijo. Decir que esto no le desesperaba era una gran mentira; porque lo hacía, mucho.
Sin embargo, ¿qué haría la Selene que se mantenía en la ignorancia en esta situación?
Sin duda, ella no armaría un escándalo. Esperaría sumisamente hasta que llegaran con una sonrisa. Suspiró. Eso era justo lo que haría. Pero ahora, debía encargarse de otro asunto.
Se dirigió a la cocina y se sirvió un vaso de agua mientras se llevaba la pastilla