—¿En él?
Ella negó suavemente con la cabeza, entendiendo cuál era la raíz del problema: Alejandro, como siempre. ¿Algún día dejaría de ser una sombra molesta en su vida?
—No te hagas la tonta, Selene —insistió Marcos.
—No me estoy haciendo la tonta —soltó con más fuerza de la necesaria—. ¡En esto tienes que creerme! Nunca, y escúchame bien, nunca más vuelvas a relacionarme con ese hombre. Si nuestro matrimonio va a ser ahora así, si vas a estar con esa desconfianza constante, entonces lo mejor