Salió del edificio de la firma de diseño con los planos enrollados bajo el brazo.
El día había sido productivo: un cliente nuevo, un proyecto en Mayfair que le permitiría firmar con su nombre en las revistas.
Su vida era tranquila, de nuevo. O eso creía hasta que lo vio de pie frente a su auto.
¿Qué hacía allí?
¿Cómo sabía dónde trabajaba?
Maldijo en su mente y pensó en regresar a la seguridad del edificio. Sin embargo, tenía pendientes, tenía cosas que hacer. No dejaría que la retrasara.
Así