Las palabras de Alejandro se repitieron en su cabeza durante toda la noche.
—Ahora que lo sé, solo puedo pensar en ustedes tres.
No había dicho nada después de eso. No supo qué decir. Ni siquiera supo si lo que estaba escuchando era en serio o algo producto de su imaginación.
El hombre se terminó yendo poco después, dejándola allí de pie, parpadeando repetidamente.
Sacudió la cabeza por fin y se fue a acostar en la cama. Pero acostarse solo ayudó a pensar en sus palabras una y otra vez hasta qu