Cuando Marcos salió de la casa de Selene, tenía los pensamientos claros y decisivos. Sabía que no era más que un simple mecánico, sin estudios, sin dinero… pero eso tendría que cambiar. Las circunstancias se lo exigían.
No soportaba ver a Selene llorar un día más; no soportaba ver cómo la humillaban esas personas que por tener dinero se creían mejor que los demás.
Así que se ajustó mejor la sudadera negra con capucha que llevaba y se adentró a la zona más peligrosa de la ciudad. Un lugar que n