—¿Estás tratando de darme celos?
Marcos cerró los ojos por un segundo antes de volver a abrirlos con una expresión que indicaba que su paciencia ese día era limitada. La ignoró, concentrándose en el libro que estaba leyendo. Cualquiera que lo observara diría que se preocupaba mucho por sus estudios, cuando, en realidad, era un vago con una inteligencia envidiable.
—Deja de mandar a estúpidas a exhibirme las marcas que les haces, porque no me importa.
De nuevo no dijo nada, y ella apretó el puño