Su intención era acostarse con Adrián por puro despecho. Lo invitó a su habitación, lo subió a su cama y se besaron durante minutos o quizás horas. Dejó que la tocara; estaba plenamente preparada para esto. Quería hacerlo. No porque deseara al que se hacía llamar su novio, sino porque necesitaba demostrarse a sí misma que podía, que era libre de tener sexo con quien quisiera, cuando quisiera. Después de todo, nunca consideró el acto tan complicado. Pero la verdad fue que no pudo.
—Terminamos —l