Cuando iba de camino a su habitación, luego del reciente encuentro con Marcos, se topó de frente con Sofía.
La muchacha estaba llorando con fuerza e intensidad en la puerta de su recámara. Y en cuanto la miró, corrió hacia ella de forma desesperada.
—¿Cuándo me lo ibas a decir? —Sus lágrimas caían sobre el piso sin control—. Pensé que éramos amigas, Aitara. Pensé que… estabas feliz por mi embarazo y por mi relación con Marcos, pero en lugar de eso, lo estabas seduciendo a escondidas.
—Nunca dij