Pasaron tres días antes de que reuniera el valor necesario para acudir a la clínica.
Sentada, esperando su turno, observó a las otras mujeres que acariciaban sus panzas con sonrisas embobadas en sus rostros.
—Aitara Urdiales —llamó una enfermera; entonces, se puso en pie y entró en el consultorio, donde dijo cuál fue la última fecha de su período.
—Muy bien, Aitara. Vamos a hacer una ecografía transvaginal para confirmar las semanas exactas y ver que todo esté en orden —dijo la doctora con natu