Por un momento, no sé cómo reaccionar. Su disculpa me toma desprevenida, me deja en silencio. Y no solo por lo que dice, sino en la forma en que lo dice.
Hay algo en su tono, algo distinto que me llega al corazón a pesar de no reconocerlo.
Este no es el Maximilian con quien me casé, no es el hombre que me arrastra al deseo y a la rabia al mismo tiempo. No es el hombre que me provoca con cada palabra filosa. No es el hombre que me desafía solo para ver hasta dónde puedo tolerarlo, solo para enalt