La claridad que le filtra por las cortinas que arranca del sueño sin suavidad. Abro los ojos despacio, sintiendo la pesadez en mi cuerpo en un cansancio acumulado de una noche que no fue de descanso, sino un torbellino de pensamientos que me cansaron hasta que me quedé dormida. Y realmente no sé en qué momento sucedió.
El silencio en la habitación es absoluto.
Estiro mi cuerpo un poco para destensarme. Necesito levantarme y buscar la manera de salir de aquí. En cuanto me pongo boca arriba, que miro a su lado de la cama, no me sorprende el vacío que me acompaña.
Maximilian no está. No durmió conmigo.
Sinceramente, me habría sorprendido más que sí durmiera conmigo. Parece que es normal que se largue cuando ocurra algo entre los dos. No sé si es su forma de borrarlo, de fingir que no ha pasado nada, darme espacio o dárselo a él mismo.
Solo sé que se larga y me deja sola.
Paso los dedos por la sábana arrugada imaginando que es a él a quien acaricio. Y me detengo en seco. No tiene cas