Yo tengo que estar escuchando todo mal desde que me desperté, o Maximilian se golpeó la cabeza anoche, tan fuerte, que se desconfiguró.
Por unos segundos, repito sus palabras en mi mente, preguntándome si escuché bien. Su declaración vibra bajo mi piel, cobra fuerza en mi cabeza.
Me quedo quieta, con el vaso en la mano, sin atreverme a respirar.
Lo que ha dicho no suena a algo improvisado. Suena a verdad. Cruda. Desnuda. Y totalmente inesperada.
No quiero pedirle que le repita. No quiero dar por