Me levanto de la silla con una calma que no siento.
Por dentro, todo en mí está alterado; necesito un momento para procesar cada palabra, cada mirada, cada advertencia que me ha soltado con sutileza.
El peso de su mirada sobre mí, me causa un escalofrío que me recorre toda la piel con una electricidad brutal y difícil de ignorar.
—Harriet —su imponente voz me detiene cuando paso frente a él—. Siéntate.
Pero no lo hago. No me detengo, necesito un poco de espacio. Necesito controlar este maldito r