El murmullo de la familia me envuelve como un oleaje sutil, constante, mientras avanzamos.
Todo está hermoso, a pesar de mis nervios, no dejo de maravillarme por toda la decoración que hay en el salón.
Cada arreglo de flores, pequeño o grande, me hace olvidar, por unos segundos, que cada paso que damos está siendo observado por todos.
Maximilian avanza a mi lado mostrándose como el esposo perfecto antes su familia. Yo sonrío, a pesar de sostener su brazo con más fuerza de la necesaria.
Hasta me