—¿Qué demonios sucedió? —demandó Giovanni en cuanto cruzó el centro de operaciones de B Security. No alzó la voz, pero la tensión en su tono fue suficiente para que todos los presentes se pusieran rígidos de inmediato.
El equipo de Giovanni ya se había encargado de limpiar la escena del secuestro antes de que llegara la policía. No querían que las autoridades se involucraran. Solo ralentizarían la búsqueda.
En la sala había al menos veinte personas reunidas, todos con semblantes serios. La mirad