Caterine dio un paso atrás luego de abrazar a su padre.
—¡Pero miren quién es!
El entusiasmo en la voz de su tío Luka hizo que la sonrisa de Caterine creciera y se acercó a abrazarlo. Él la estrechó con fuerza, dándole unas palmadas en la espalda.
—Estás más grande que la última vez que te vi —comentó él con una sonrisa divertida.
Caterine soltó una carcajada.
—Dejé de crecer hace ya algunos años, pero sigues diciendo lo mismo. Si fuera cierto estaría más cerca de alcanzarte —bromeó, separándos