—Esto se trata de ti, de tu placer. Pero también es algo egoísta. Cada vez que te acabas entre mis brazos es un espectáculo maravilloso. Me perturba y me transporta ver tu cara y escuchar tus gritos. Esto agregará diversión. Te lo puedo colocar ahora y puedes disfrutarlo mientras comemos, mientras damos un paseo.
Regina consideró unos instantes la propuesta, mordiendo sus labios.
Podía imaginar las sensaciones, la mirada de él sobre sí, pero tenía límites.
—No me atrevería a exponerme a la vist