Cuando se dirigían al estacionamiento, los flashes de algunas cámaras los sorprendieron y Sharon respingó, nerviosa y trastabillando. Los periodistas y fotógrafos que permanecían en el lugar no eran deportivos, y no buscaban datos del juego. Seguramente mañana la prensa de espectáculos y cotilleos estaría posteando imágenes, preguntándose quién era esa mujer que lo acompañaba. No lo sabrían por él, no tenía intenciones de exponer a Sharon a esos buitres. Endureció la mandíbula y entrechocó los