Capítulo 11. ALIADOS
—Tu casa es hermosa —dijo Fernanda un poco cohibida, usando tan solo un pequeño espacio en el sofá grande de la sala.
—Pero no es nada a comparación de la casa de Regina, ¿verdad? —cuestionó Fernando, riendo al ver la muy evidente incomodidad de su hija.
Eso era cierto, la casa en donde vivió Fernanda, hasta apenas un par de horas atrás, era enorme y divina, era un monumento a la elegancia. Pero no era nada hermosa. Era una casa lúgubre y tenebrosa, era una casa fría y desolada, era todo eso que