Extra. LA CALMA DESPUÉS DE LA TORMENTA
Fernanda miró por la ventana de su alcoba, y sonrió ante la decoración tan elegante y bella en su enorme jardín. Ella tenía más de año y medio contando los días, al fin había alcanzado su meta y lo celebraría desfilando entre tanta elegancia.
Estaba nerviosa, demasiado, en realidad, y no se lo explicaba del todo; es decir, Alex y ella tenían casi dos años viviendo juntos en esa tranquila y armoniosa relación que habían logrado crear, estar casados no debía cambiar nada, y aun así su estómago es