La intención no llegó como un impacto ni como una irrupción violenta que pudiera identificarse con claridad, no hubo un punto de entrada ni un instante exacto en el que pudiéramos decir que aquello comenzó, porque lo que cruzó no necesitó abrirse paso, ya estaba dentro del sistema que habíamos activado, ya tenía acceso al entramado que ahora sosteníamos, y esa fue la primera señal de que esto ya no se trataba de algo que pudiéramos contener únicamente con equilibrio o sincronía, porque lo que s