El cambio en el ambiente no fue abrupto, no hubo un anuncio formal ni una señal evidente que indicara que algo estaba a punto de ocurrir, pero aun así se sintió, como una corriente subterránea que alteraba el equilibrio sin necesidad de romperlo, las conversaciones comenzaron a bajar de volumen, las miradas a concentrarse con mayor intención, y ese murmullo elegante que había sostenido la noche se transformó en algo más expectante, más contenido, como si todos supieran que estaban entrando en u