La música era apenas un murmullo elegante que se deslizaba por el salón como una excusa para llenar los espacios entre conversaciones demasiado medidas, demasiado calculadas, y sin embargo nada lograba suavizar la sensación de estar siendo observada desde todos los ángulos posibles, como si cada gesto, cada pausa, cada respiración tuviera un peso específico dentro de un sistema que yo apenas comenzaba a entender, y en medio de todo eso, de esa coreografía silenciosa donde nadie se equivocaba po