Abrí la puerta con un movimiento que pretendía ser firme pero que, en realidad, traicionaba todo lo que estaba ocurriendo dentro de mí, porque en el instante en que la hoja se separó del marco y su figura apareció al otro lado, el aire cambió de forma inmediata, como si ese pequeño gesto hubiera activado algo que ya no podía detenerse, algo que había estado acumulándose desde hacía demasiado tiempo y que ahora encontraba, por fin, un punto de salida demasiado claro. Jake no dijo nada al princip