El cambio no fue inmediato, pero tampoco fue lento, fue esa clase de transformación que no puedes señalar en un punto exacto porque sucede en todo al mismo tiempo, en la forma en que respiras, en la manera en que el pulso se acelera sin permiso, en cómo el cuerpo reconoce antes que la mente que algo se ha cruzado y ya no hay forma de volver atrás. No nos soltamos, pero tampoco intentamos contenerlo, y en esa decisión, en ese espacio frágil donde dejamos de luchar contra lo que sentíamos, algo d