Capítulo 13 – Lo que duele decir
El peso de sus palabras no desapareció cuando dejó de hablar, se quedó suspendido entre nosotros como algo demasiado real para ignorarlo, demasiado incómodo para procesarlo con rapidez, y aun así lo que más me descolocaba no era el hecho de que existiera un archivo con mi vida dentro de esa computadora, sino la forma en que Jake lo había dicho, sin arrogancia, sin burla, sin esa máscara que siempre llevaba puesta, como si por primera vez no estuviera jugando, como si esa parte de la conversación