El cambio no fue inmediato, ni violento, ni siquiera visible en un primer momento, pero se infiltró en todo como una humedad imposible de contener, una presencia que no necesitaba forma para imponerse, y mientras permanecíamos ahí, sin movernos, con la sensación incómoda de estar siendo desplazados sin haber dado un solo paso, entendí que lo que habíamos percibido antes no era más que una antesala, una advertencia mal interpretada, porque esto… esto tenía peso, intención, dirección, y no respon