La presencia no se acercó, porque no había distancia que recorrer, ni tampoco se manifestó como una entidad que pudiera definirse dentro de los límites que aún intentábamos arrastrar desde el sistema o desde la disonancia o desde cualquier lógica previa de existencia, sino que simplemente se instaló como un criterio activo, una forma de evaluación que no necesitaba observarnos para afectarnos, porque ya estaba operando dentro de aquello que aún éramos.
Jake lo sintió antes que yo, aunque en est