LA CHICA DEL VIOLÍN. CAPÍTULO 14. Presenciando un asesinato
Lucio Harper podía asegurar algo sin temor a equivocarse: jamás había sentido por ninguna mujer lo que sentía por Maya. Durante el último año se había enamorado de Marianne, la mejor amiga de su hermana Stela, pero aquel era el amor más protector, tierno y dulce que alguien podía imaginar. Ni siquiera habían llegado a tener algo físico y ahora, viendo desde su palco a aquella mujer que enloquecía al público, se daba cuenta de que era imposible comparar. A Marianne la había dejado ir porque sabía