LA CHICA DEL VIOLÍN. CAPÍTULO 28. Esto no se ha terminado
Fin se miró el pecho, en donde comenzaba a crecer una mancha rojiza que en un instante se extendió hasta su abdomen. Un grito ahogado brotó de sus labios cuando cayó al suelo, y todos supieron que era demasiado tarde para pedir ayuda.
—No… no… tú no… —balbuceó con su último aliento.
Su vista se fue enturbiando mientras la habitación giraba a su alrededor, y antes de que cualquier pudiera acercarse a restañar la sangre que salía de su pecho, sus ojos se pusieron vidriosos y su mirada se quedó va