LA CHICA DEL VIOLÍN. CAPÍTULO 15. ¡Qué jodido está!
—¿Qué? —exclamó Maya alarmada. Aquello ya no era casualidad.
—Sí, exactamente lo mismo: dos distribuidores que habían firmado pre-contratos me pidieron un aumento del bono inicial —respondió Lucio—. No sé si son estúpidos o de verdad creen que pueden sacarme más de lo que ofrezco.
Se echó hacia atrás en su silla ejecutiva y Maya se sentó sobre sus piernas, rodeándolo con los brazos.
—¿Y qué crees que está pasando? —preguntó ella frunciendo el ceño—. ¿Alguien te está saboteando el negocio?
—Eso