LA CHICA DEL VIOLÍN. CAPÍTULO 31. ¡¿Pero hay boda, o no hay boda?!
Paris era indudablemente la ciudad del amor, pero aquel espíritu de romance solo había logrado que Maya sintiera una nostalgia infinita por Lucio. Era imposible no pensar en él en cada rincón, en cada esquina, en cada momento… y era aún más difícil no extrañarlo.
El concierto de aquella noche no fue una excepción. El auditorio estaba lleno de gente, todos los asientos ocupados por expectantes admiradores que ansiaban ver a la famosa violinista italiana. Desde su posición en el camerino, Maya po