El sobre pesaba como plomo entre mis manos. Había pasado la noche entera mirándolo, incapaz de abrirlo, aunque ya sabía lo que contenía. Las fotografías que Julián me había mostrado eran solo la punta del iceberg. Esto era el expediente completo: la verdad sobre Elías Montoya.
La verdad sobre el hombre con quien compartía mi cama.
El amanecer se filtraba por las cortinas cuando finalmente rompí el sello. Mis dedos temblaban mientras extraía los documentos. Informes forenses, declaraciones de te