El mensaje llegó cuando estaba en el baño. Un simple pitido que cambiaría todo.
Envolví mi cuerpo mojado en una toalla y tomé el teléfono. Era un número desconocido, pero el contenido me heló la sangre:
"Tengo a Daniela. Si quieres volver a verla con vida, ven sola al muelle abandonado de Puerto Viejo a las 11 PM. Sin Elías, sin guardias, sin armas. Un solo movimiento en falso y tu amiga pagará por tu estupidez. No es negociable. —Julián"
Adjunta venía una foto. Daniela, mi mejor amiga desde la