Mundo de ficçãoIniciar sessãoIan Romano era um sujeito relativamente tranquilo e focado em fazer sua carreira deslanchar. Pelo menos até aquela atriz maluca aparecer. Apesar de curtir a velocidade e a adrenalina das corridas clandestinas, o aspirante a diretor de cinema, não estava preparado para as investidas de Lia Reed. A loira - que mantém um longo histórico de affairs famosos - parece tê-lo colocado em sua mira e, dessa vez, ele não sabe o que fazer, já que os planos dela de conquistá-lo, parecem estar funcionando mesmo contra a sua vontade. A impetuosa Lia Reed após várias desilusões amorosas decretou assim que partiu para as gravações de seu proximo sucesso: Só se envolveria com o seu futuro marido. Entretanto, quis o destino que ela o encontrasse tão logo chegasse ao local das filmagens. Aquele homem alto, lindo e com uma cara nada amigável, certamente foi feito para ela. Mesmo que ele ainda não saiba disso. Entre muita confusão, várias situações engraçadas e até mesmo uma reviravolta digna de um vilão de cinema, a loirinha não permitirá que a felicidade lhe escape entre os dedos, assim como Ian Romano não deixará que façam mal à origem de seu tormento diário. Afinal, o amor pode surgir de maneiras misteriosas e inesperadas, certo?
Ler maisMORRIS CLAYTON O'BRAIAN
- ¿Qué pasa Vera? – Uso el tono más frío que puedo fingir, solo así será más fácil hacer lo que tengo en mente.- ¿Dónde estás Morris? ¡Quiero que hablemos ahora! – Al parecer llega el momento.- Estoy llegando a la oficina y... – No me deja terminar y conozco a Vera está muy enojada, que desgraciado habré sido para enojar a una mujer como ella.- ¡Llego en unos minutos! – corta la llamada y mi corazón se aprieta, la vida está definida por las decisiones difíciles que debemos tomar y creo que sin dudas esto definirá mi vida o más bien la de ella.- ¿Todo bien Morri?- Miro a Renata sentada en el lado del acompañante y asiento al no saber que decir, el hecho de que mi novia viene muy enojada a verme me abruma.Subimos a mi oficina y ella va hablando de cosas que realmente no presto atención en absoluto, Renata es como una hermana para mí y por eso no me quejo de que a veces no se de cuenta que no estoy bien, pero ahora estoy tratando de pensar lo que acontecerá en tan solo unos minutos.Me siento en el sillón de mi oficina y Renata frente a mí, sonrío ante sus palabras por simple cortesía, ella me será de gran ayuda en estos momentos, nadie más que ella lo sabe y es bueno tenerla de mi lado.Vera entra abruptamente a la oficina y respiro profundo entrando en mi papel.- ¡Vera! ¿Por qué no golpeaste la puerta? – Arrugo el ceño mostrando mi molestia ante su acción, ella solo muerde su labio inferior enojada y no despega su vista de mi.¡No muestres debilidad ante ella!- ¿Podemos hablar Morris? – Arqueo una ceja desentendiéndome del asunto - No tengo problema de que hablemos frente a ella, pero necesito que lo hagamos ¡Ahora! - señala con la cabeza a Renata la cual se levanta.- Yo los dejo solos, nos vemos Morri, ¡Nos vemos Vera! – Renata sale y solo bastó que cerrara la puerta para que Vera hablara.- ¿Qué pasa Morris? ¿Por qué estás tan raro? Pensé que era el trabajo, pero solo estás raro conmigo - se me acerca y ruego que deje de hacerlo- ¿Sabes que podemos hablar de todo no? – Miro hacia abajo buscando las palabras correctas, concisas y que no den pie a confusión pero que a la vez no la lastimen tanto- ¿Qué pasa? Te dije que era la inauguración y dijiste que estabas ocupado, pero te vi comiendo con Renata en la misma cuadra que yo estaba - la miro tratando de encapsular todo lo que siento, tratando de dejarme vacío.- Es simple Vera, no tenía ganas de ir – Mira al suelo y mi estómago se estruja porque sé que acabo de herirla.- ¡Está bien! Pero... ¿Es algo conmigo Morris? -La miro visualizando que es alguien más, algún desconocido.- Es simple Vera, ya no aguanto más esta relación, no veo que funcione y tampoco tengo ganas de intentarlo. – Pestañea y me mira confusa.- Perdón amor... yo... – la interrumpo porque no quiero escucharla llamarme con cariño, no voy a ceder.- No digas nada Vera, es simple se terminó, ya somos adultos, no me hagas repetirlo ¿sí? – no dice nada y en este momento solo quiero que se vaya y no vuelva más.- Ya... ¿Ya no me amas? – miro a la ventana tomando el valor de responder eso - No entiendo Morris, ¿Qué pasa? ¿Ya no me amas? porque no se tiran 4 años de relación a la basura así- la miro con un solo pensamiento. ¡Es por ella!- Vera, ¡Ya no te amo! – y como lo esperaba de ella, solo asiente con sus ojos verdes llenos de lágrimas.- ¡Lo entiendo! Es bueno que hayas sido sincero. – Así se va y me dejo caer en el sillón reprimiendo el impulso de correr hacia ella y abrazarla.Froto mi rostro y lo siento mojado, seco las lágrimas que se me escaparon mientras suspiro a sabiendas que hice lo que debía hacer.********¡La extraño demasiado! ¡Una semana y siento que fue un siglo!Otra vez vuelvo a estar solo, cuando mis padres murieron si, tenía a Renata y su familia que me acogió como si fuera parte de ella, pero Vera, ella fue quien llenó ese vacío en mi vida y ahora vuelvo a tenerlo.- ¡Morri! - miro a Renata.- Perdón, ¿Qué decías? - me mira algo fastidiada.- ¿Acaso estás pensando en volver con ella? - niego frunciendo el ceño.- No voy a arrastrarla a una vida con un enfermo, ella merece más, si llegara a mejorar, es otra historia - ella levanta una ceja sin entender - Si logro operarme yo... bueno yo la buscaría sin dudas - sonrío porque no tengo dudas que Vera es la mujer de mi vida y que así pasara una década y la buscara, sería difícil pero no tengo dudas que lo que siento ahora seguiría intacto.- ¡Morri! - me encojo de hombros.- Ya lo sé, no va a pasar, se que no voy a mejorar, por eso la dejé, solo que a veces me da ganas de contarle todo, pero es egoísta. - Resoplo.- ¡Ya no pienses en eso, piensa en ponerte mejor! - asiento suspirando con pesadez.- ¿No le dijiste a nadie verdad? - Renata aunque a veces parece una chiquilla malcriada, resulta una buena amiga en esta situación.- ¡A nadie! - se levanta - Tengo que irme pero hablamos ¿sí? - asiento y la despido con un movimiento de mi mano.¿Por qué todo es tan difícil?............¡Ring! ¡Ring!Me sobresalto con el sonido de mi teléfono.Me quede dormido, otra vez, estas pastillas para el dolor de cabeza no están ayudando en nada.Tomo mi teléfono y veo quien llama... ¿Lucas? ¡Que raro! ¿Por qué me llama el amigo de Vera?- Hola Lucas ¿Qu...- ¡Morris! ¡Vera desapareció!¿QUÉ?— Camila, confere esse zíper, por favor. — digo ansiosa — Esse vestido é uma perfeição em tules cor de rosa, se eu ficar pelada, vai ser terrível.— Está duplamente fechado, fique tranquila. — ela diz, me dando um sorriso de compreensão — Equipe, reunir!Seu grito autoritário me faz pular, e procuro, entre todos os olhares ansiosos da minha equipe perfeita, o par de olhos castanhos que consegue me acalmar.— Sabemos que essa trajetória foi muito difícil, mas também me trouxe inúmeras coisas boas. Amizades, novas parcerias e também um boyzão para chamar de meu. — digo, arrancando risadas — Quero agradecer a todos que não soltaram a minha mão nessa caminhada e dizer que finalmente vencemos! — grito a última palavra, emocionada e todos comemoram felizes.Recebo uma taça de ch
Tudo bem, se eu disser que pegar aquele sujeito folgado com as patas em cima da minha loirinha, depois de tanto tempo longe dela e de tanto empenho em chegar até aqui para finalmente me declarar, não foi um banho de água fria, estaria mentindo.Também seria falso dizer que estou me preocupando com isso nesse momento. Porque não há como pensar em qualquer outra coisa enquanto estou parado diante de Lia Reed. A mulher que roubou todos os pensamentos, minha sanidade e o meu coração. Aqui e agora, sozinhos em seu quarto, não há mais no que pensar. Ou qualquer coisa entre nós que não seja saudades, desejo e uma ânsia extrema de me perder no cheiro e no corpo dessa mulher.A minha mulher.Enquanto espero, apreciando a expectativa que nos consome, observo-a tomar a iniciativa e vir até mim, nossas bocas se encontrando em um beijo suave, apenas uma promessa do que v
— Você conseguiu esse cachorro gigante atirando? — olho para ele incrédula, e ele apenas nega com a cabeça, envergonhado — Você é péssimo, me desculpa! — solto um risada feliz e ele ri junto, sabendo que é verdade.— Estou aprendendo, depois de treinar muito, mas tive que contar com uma ajudinha da sua amiga Layla. — ele diz, abrindo seu sorriso mais lindo para mim.— E trouxe esse cachorro rosa gigante de pelúcia para o Brasil, apenas para me provar que você se importa?— Esse era o plano, e isso, eu fiz sozinho. — ele confirma e, se eu não estava rindo abertamente antes, eu estou agora.— Ian Romano, você é perfeito pra mim! — digo, lhe roubando mais um beijo — Isso é exatamente o tipo de coisa que eu faria para te conquistar.Assim que ele me coloca no chão, não perco um segu
— Mais um jab direto, uma joelhada frontal. Repete.Meus músculos estão doendo e minhas pernas parecem gelatina, mas mestre Jorge não me deixa parar. Jogo com toda a força e passo para uma sequência de socos pesada. Essa é a única forma que eu conheço para aplacar toda a minha frustração e não vou desperdiçar a oportunidade de treinar com orientação.O que o Marido quis dizer com aquela mensagem misteriosa? Jab direto, joelhada frontal. Repete.Meu cérebro entra em uma espiral de pensamentos, dividindo a atenção da série de exercícios físicos com a minha mente que não consegue parar de divagar. Ele não tem o direito de fazer isso comigo. Falta algum tempo para eu voltar a morar em Los Angeles. Estamos agendando tudo ainda, não posso pisar naquela cidade sem ter vários pa
A surpresa da tarde?Layla Miller não é, nem de longe, a megera que todo mundo insiste em dizer que ela é. Sério. Se eu soubesse que a garota mais temida dos bastidores — e a mais comentada nos corredores de Santa Mônica por sua língua afiada e humor duvidoso — era, na verdade, uma cúmplice de missão romântica nas horas vagas, eu teria pedido ajuda antes.Desde o momento em que me aproximei, completamente constrangido, pedindo ajuda para surpreender a Barbie com uma daquelas pelúcias gigantescas que não cabem no porta-malas de um carro comum, ela não só topou como assumiu a liderança da operação.E, pasme: tem sido genuinamente legal.Quer dizer… legal
As coisas são sempre mais fáceis no planejamento do que na execução. Isso é um fato inegável e de conhecimento geral, e estou aqui, parado diante dessa droga de barraca, encarando frustrado uma pelúcia idiota e gigante, enquanto as minhas duas testemunhas gargalham sem parar, rindo da minha cara, para comprovar totalmente essa teoria dos infernos.O meu plano é claro: provar à Lia Reed que estou duzentos porcento na dela e que a sua maluquice realmente me conquistou e me transformou em um sujeito totalmente rendido e sem nenhum senso. Só isso explica eu estar aqui, na companhia de ninguém menos do que uma modelo e atriz internacional, que apesar da fama de marrenta e de sua expressão sempre fechada, parece prestes a cair no chão de tanto rir da minha última tentativa de conseguir acertar a porra do alvo e levar aquele ser horroroso e espalhafatoso, o bulldog de pelúcia, pa
Último capítulo