Mundo ficciónIniciar sesiónDanielle e Talita são amigas de infância e a única coisa capaz de afastar as duas foi o casamento de Talita com Miguel Pontes, o CEO mais cretino que Danielle já teve desprazer de conhecer. Então quando sua amiga decide pedir o divórcio, Danielle aceita ser sua advogada e defender os interesses, fazendo com que Miguel pague por tudo o que fez Talita sofrer. Danielle só não esperava que Miguel Pontes fosse o único a conseguir abalar as suas estruturas e ultrapassar todas as barreiras que ela colocou em torno do seu coração e o fato dele ser ex-marido de Talita não é o único obstáculo para aquela relação impossível. Será o amor capaz de passar por cima de intrigas e traições?
Leer másLa vida siempre habia sido algo difícil para Karen, una joven de cabello corto color rubio platinado, piel clara, ojos color gris, delgada, de buen cuerpo y alta; ciertamente con su apariencia las cosas no debían ser difíciles, lamentablemente su inteligencia y belleza no eran lo suficiente para su padre, quien creía que una mujer jamás llegaría tan lejos como lo hacía un hombre. Por eso decidió desafiarlo buscando ser una policía como él, aunque obviamente no recibió su apoyo en ningún momento.
Su padre jamás siempre mostro su negativa ante esos planes, pero Karen lo ignoro y justo ya estaba por graduarse de la escuela y habia conseguido tener una entrevista de trabajo en un cuartel policiaco. Todo estaba yendo bien, exceptuando que entre los requisitos debía llevar una constancia médica y realmente ella odiaba esos lugares llenos de gente y personas enfermas.
Lamentablemente no logro acudir a primera hora como lo había planeado para evitar el acumulamiento de gente, ya que el medico que hacia esos certificados solo trabajaba en la tarde; así que no le quedó más remedio que acudir a su cita programada a las 4:30pm, por lo que iría a hacérsela después de clases.
- Oye Karen, ¿ya tienes todos los documentos listos? – escucho que le preguntaba uno de sus compañeros de clases.
- Solo me falta el certificado médico – contesto ella sonriéndole.
- En serio… ¿ya conseguiste las cartas de referencia laborales y personales? – pregunto incrédulo otro compañero.
- Hm… - fue lo único que opino ella al mismo tiempo que terminaba de guardar sus libros en su mochila para luego salir del salón de clases.
Tras eso se encamino al hospital, donde se quedó parada en la entrada antes de dejar escapar un suspiro, mientras recordaba que eso solo lo hacía porque era necesario para poder cumplir su sueño de entrar al cuerpo policiaco y seguir la tradición de la familia. Se adentro al lugar y se encamino al consultorio según le indico la recepcionista del lugar, al llegar noto que el medico no estaba, pero una enfermera le indico que se recostara en la camilla en lo que llegaba el doctor.
Ella maldijo un poco su suerte, pero realizo lo que le indicaron ya que deseaba acabar rápidamente con eso, noto que el medico se retrasaba un poco y como estaba algo cansada decidió cerrar sus ojos para descansar un momento.
Poco a poco empezo a abrir los ojos, sintiéndose algo mareada notando que estaba en una habitación diferente, busco sentarse sintiéndose ligeramente mareada; en verdad odiaba esos lugares ya que solo sentía que era una pérdida de tiempo y más que sanar solo terminabas más enfermo; decidió olvidar todo por ese día ya que noto que no había nadie a su lado. Al llegar nuevamente a la recepción la persona que estaba en ese lugar le dijo que podría pasar al día siguiente por sus análisis, a lo que ella suspiro antes de salir del lugar.
Al día siguiente paso temprano por sus resultados y sin perder tiempo, con todos sus papeles listos fue a entregarlos al departamento de policía.
Las cosas marchaban bien para Karen, ya que a la semana de haber ingresado su documentación había recibo una respuesta positiva y había conseguido obtener el empleo; algo que hizo sentir muy orgullosa a su madre y aunque no tanto a su padre ya que este siempre dudo de las habilidades de su propio hija por ser mujer, ya que creía que no sería capaz que pudiera llegar a tener un alto rango y si la habían contratado era por su apellido, ya que él creía que las mujeres solo debían servir para cuidar el hogar y tener hijos.
- Que te parece si para esta noche tenemos una cena especial para celebrar tu graduación – opino sonriente una hermosa mujer de cabellera rubia larga y algo ondulada, ojos color azules, piel clara, de figura esbelta y cuerpo curvilíneo.
- No es necesario madre – contesto ella haciendo una mueca.
- Ash, amor deja que te consienta.
- No lo mimes tanto Elena – se escuchó la voz grave de un hombre de cabellera corta de color azabache, ojos color grises, piel clara, fornido y alto.
- Diego, por favor – suplico la mujer.
- … - Karen solo miro de reojo a su padre para después disculparse con su madre y retirarse a su habitación.
- ¿Porque no puedes querer a tu hija? – pregunto molesta la rubia.
- ¿Porque le llenas la cabeza de ideas estúpidas?, una mujer jamás llegara a ser algo en ese empleo que escogió – dijo de mala gana el azabache – mientras más rápido acepte su realidad será mejor para ella – declaro dándole la espalda a su mujer para ir a su estudio.
Elena se sentía frustrada… en verdad amaba a su esposo, pero a veces le molestaba esa actitud “machista” que tenía con su propia hija; aunque ella ahora se sentía muy frustrada, ya que en algún momento tuvo la esperanza de que las cosas cambiarían cuando su hija creciera, pero fue todo lo contrario ya que las críticas y maltrato psicológico aumentaron, pese a que Karen era una excelente estudiante jamás recibía una aprobación o elogio de su parte. Solo rogaba que algún día Diego recapacitara de su propia actitud… tras esos pensamientos depresivos busco secar sus lágrimas, para luego ir igual a su habitación, ya no tenía ganas de nada.
Por su parte Karen, estaba apoyada en la puerta de su habitación… siempre era igual, pese a fingir que no le importaba, aun le dolía notar que ella era la causante de las peleas de sus padres, por eso siempre buscaba ser la mejor en todo… alguien del quien se podría estar orgulloso, así que solo se dedicaría a obtener un buen lugar en el cuerpo policiaco con la esperanza de que eso fuera suficiente.
Tras pasar dos meses llego el día de su graduación donde salió como la primera de la clase y solo su madre acudió a la ceremonia.
- Felicidades amor – indico alegre la rubia.
- Hm… - contesto ella sonriendo de lado.
- Hehe ya se, ¿qué tal si vamos a celebrar a algún restaurante las dos? – sugirió alegre Elena, la cual no espero respuesta de su hija y la tomó de la mano para que ambas se encaminaran a algún buen restaurante a celebrar.
Karen se sentía alegre al notar esa actitud tan energética y optimista de su madre, quien fue la única que le apoyo en ese tiempo, donde si lo pensaba bien… realmente la opinión de su padre dejo de importarle hace mucho y solo quería ser la mejor por su madre, deseando que sus logros fueran pago suficiente por todo el apoyo que le estaba brindando en esos momentos.
Llegaron a un restaurante italiano, donde ordenaron algo de pasta para comer, pero justo cuando la comida llego esta le provoco nauseas a Karen, causando que fuera al baño a vomitar su desayuno; obvio que presenciar eso preocupo bastante a Elena, por lo que sin esperar respuesta llevo a su hija al hospital.
- Madre ya te dije que estoy bien – replico algo enojada Karen, ya que no deseaba regresar de nuevo a ese ridículo lugar.
- Y yo ya te dije que no me importa, ya que esos mareos no son normales en ti – le regaño la mayor para después ingresar al consultorio de su médico familiar.
Aun con todo y quejas, Elena logro hacer que su hija se dejara revisar y que le tomaran pruebas para buscar la causa de ese malestar..
- Esto no era necesario, de seguro fue algo que me callo mal – opino molesta Karen, mientras esperaban al médico con los resultados.
- No me fio, prefiero que un profesional me diga – repitió Elena con diversión.
- Bueno ya regresé y aquí tengo los resultados – dijo el médico.
- Y ¿qué tiene mi hija?
- Am… bueno, digamos que esto es algo complicado de explicar – opino algo nervioso.
- ¿Que ocurre? – pregunto molesto Karen, ya que esa respuesta no le agrado.
- Am… pues…
- ¡Habla de una vez! – dijo molesta Elena.
- Karen, está embarazada.
- … - tanto Elena como Karen le miraron como si hubiera dicho alguna clase de mala broma.
- Jajajajaja que buen chiste – dijo Elena – eso es imposible, mi bebe aun es virgen, así que…
- Am… si, lo sé - dijo de forma nerviosa el médico – lo que pasa es que… am esto es difícil de explicar.
- Explicar ¡QUE! - dijo Elena molesta.
- Pues… si estas en lo correcto, Karen aún es virgen, pero si esta embaraza… tiene 2 meses de embarazo.
- … - ante esas palabras Karen tenía un tic en el ojo.
- ¡QUE! – grito Elena furiosa.
- Am… es que al parecer el día que se hizo sus análisis para su certificado médico, una de las enfermeras se confundió y… la inseminaron por accidente – contesto el medico asustado, mientras retrocedía de forma lenta, ya que la mirada que le dedicaban madre e hija era demasiado aterradora y prometía una muerte lenta y dolorosa.
MiguelEra bem cedo ainda, mas eu já estava no banho, afinal, logo precisaria estar no trabalho.Enrolei uma toalha preta em meu corpo e saí do banheiro pingando ainda, mas não me importei com aquilo, afinal, agora que eu era um homem muito bem casado, minha esposa fazia toda a questão de cuidar de tudo e um banheiro molhado não era nada demais para ela.Cheguei ao meu quarto e já encontrei a minha mulher me esperando segurando uma bandeja de café da manhã, que eu sabia, mesmo sem ter me aproximado o suficiente ainda, que deveria estar repleta com tudo o que eu mais gostava de comer pela manhã. — Bom dia, meu amor! — A Danielle me cumprimentou bastante animada.— Bom dia, xuxu. — Falei e ela sorriu pelo apelido carinhoso que ela tanto apreciava. A chamei para que se aproximasse de mim e logo ela estava colocando a bandeja em cima da nossa cama e me abraçando, sem se importar que eu estava todo molhado ainda e colou sua boca à minha, com ardor.Nos beijamos por alguns minutos, apro
DanielleA minha vida de casada não era nada parecida com aquilo que eu poderia ter imaginado, se em algum momento eu tivesse parado para pensar realmente sobre aquele assunto.Mas, pensando bem, a maioria dos exemplos que eu tive para me basear não eram nada agradáveis, a começar pelo primeiro casamento da minha mãe, que por acaso foi com o homem que era meu pai biológico.Além do fracasso dos casamentos dos meus pais, tinha também todos os casos de divórcio que eu representava em meu trabalho como advogada e isso, por si só, representava muita coisa. Mas o fato é que viver com o Miguel era algo maravilhoso e irritante ao mesmo tempo, pois nós éramos muito felizes juntos e tínhamos uma relação bastante equilibrada, em todos os sentidos. As coisas que me irritavam eram pequenas, se comparado a todos os pontos positivos e fazia parte do dia a dia como casal, mas eu não relevava e o Miguel ouvia poucas e boas de mim, mas ele não se importava e tudo sempre acabava em beijos e sexo. —
DanielleEu tinha perdido a batalha para o amor. A frase era tão clichê, que chegava a doer no ouvido caso alguém dissesse aquilo em voz alta. Não seria o meu caso, no entanto. Mas eu não podia deixar que o Miguel terminasse tudo entre nós, por eu não ter feito o meu melhor e o ter deixado lutar por nossa relação sozinho, como ele tem feito desde o ínicio.Eu precisava dar aquele passo e dizer para ele que eu queria sim, casar com ele e formar a sua tão sonhada família e quando o vi à minha espera no apartamento, entendi que seria agora ou nunca e que não dava mais para adiar aquele momento.O Miguel parecia um homem disposto a tudo, inclusive a terminar o nosso relacionamento, quando ele me olhou, ao me ver entrar e eu entendi que devia impedi-lo de terminar tudo e que ele precisava me dar mais uma chance de acertar.Quando eu fiz o pedido de casamento, após dezenas de pedidos seus, ele pareceu incrédulo e sem fala e temi que tenha sido tarde demais, por esse motivo eu o segurei pel
MiguelQuanto mais a hora marcada para a cerimônia do meu casamento com a Danielle se aproximava, mais eu me sentia nervoso com o que poderia acontecer e nem mesmo a mensagem da Luana foi capaz de me deixar um pouco menos apreensivo.Luana: A Danielle está há apenas um passo de dizer SIM.Miguel: Até porque o NÃO eu já tenho, percebe?Não era fácil fazer brincadeira no estado de nervos em que eu me encontrava naquele momento, mas ainda assim, tentei passar a impressão de segurança para a minha família, pois não os desejava tão nervosos quanto eu mesmo me sentia e eu precisava que os outros estivessem em condições de dar andamento ao meu plano louco.Tinha sido combinado entre nós de que eu ficaria no apartamento da Danielle à sua espera, quando o Mauro fosse deixar a Débora e ela em casa, para que pudessem se arrumar.Como o cabelo e a maquiagem já estariam prontos, faltaria apenas que ela coloDanie o vestido que ela acreditava que usaria para ir ao evento, o artigo poderia facilmente
DanielleEu deveria estar muito chateada com o Miguel e não querer ver ele nunca mais em minha vida, depois de tudo o que ele aprontou comigo ontem a noite. Mas eu não estava chateada com o Miguel. Na verdade, sempre que eu pensava no meu namorado e em como ele estava agindo tão diferente do seu comportamento normal durante uma semana inteira e que eu nem mesmo tomei conhecimento do que estava acontecendo, eu me sentia horrível e tudo o que eu mais queria era dizer isso para ele.Mas, mesmo insistindo em ligar e mandar várias mensagens, eu não consegui falar com o Miguel ontem e hoje eu acordei me sentindo um trapo, tudo por causa de uma noite mal dormida e em que eu acordei várias vezes me questionando sobre o que aconteceu sem que eu não tenha nem mesmo tomado conhecimento do fato.E o mais importante e também bastante estranho é que eu não poderia culpar o Miguel por isso, algo que eu sempre fazia quando havia alguma coisa errada e agora só me restava correr atrás do prejuízo. Ma
MiguelO grande dia havia chegado e agora era esperar que tudo saísse conforme o planejado ou seria uma grande catástrofe na minha vida.Tudo bem! Talvez eu estivesse sendo dramático e realmente não fosse ser uma catástrofe como eu estava sugerindo, mas seria bem decepcionante se eu estivesse errado sobre os sentimentos que a Danielle nutria por mim e ela não aceitava muito bem o que eu tinha preparado com tanto empenho e, claro, muito amor, para nós dois.Mas de uma coisa eu tinha certeza, ela estava bem chateada comigo nesse momento, pensei com apreensão, relembrando o que havia acontecido na noite anterior.A Danielle tinha me mandado várias mensagens, as quais eu não respondi, pois eu estava bastante ocupa





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