Mundo de ficçãoIniciar sessãoCarolina Lins tem 20 anos, sonha em ser advogada, o que faz o seu pai odiar essa ideia, já que ele sonhava em vê-la nas empresas da família. Carol como é conhecidas por todos, sempre viveu no luxo, mas não se engane, ela não liga pra essas coisas. Matheus Ducatti tem 24 anos, e trabalha na empresa de seu pai. É um rapaz muito querido por todos, sempre foi o orgulho de seus pais. Namora Nicole, e sonha um dia casar com ela, o que faz seus pais odiarem essa ideia. Um compromisso por interesse chamado de casamento vai mudar a vida de dois jovens. Dois jovens com duas vidas diferentes, sonhos diferentes, desejos diferentes, tivessem que se casar? Não por amor, e sim por um contrato. Viver de aparências, pode não ser muito fácil quanto parece, ainda mais quando se esta presa a um casamento que não desejou, e onde não há escolha, a não ser continuar fingindo.
Ler mais8 de Diciembre de 2023.
— Ash, ¿qué me duele?...
“Sangre, ¿qué es toda esta sangre?, ¿qué está pasando?”
Amber cayó en un charco de sangre, con un intenso sabor metálico en la boca.
Sintió que los latidos de su corazón se hacían cada vez más lentos, en agonía latía de manera irregular y todo su cuerpo se sentía frío.
Quería gritar, pero no podía emitir ningún sonido.
“¿Quién lo hizo?”
Una hora antes
— No vendrá...
Amber volvió a mirar el reloj con decepción.
Ya eran las 12 y su marido aún no había regresado.
No lo había visto en casi un mes, pero hoy era su primer aniversario de bodas, así que no era un día como cualquier otro.
Ella pensó que regresaría.
Cogió su teléfono y miró el último mensaje de texto emotivo que le había escrito su marido.
“8 de Noviembre de 2023 9:45 pm, James: Hola Am, sé que en los últimos meses no te he dedicado el tiempo que mereces, lo siento, pero te prometo que te compensaré y por fin disfrutaremos de nuestra luna de miel después de firmar el traspaso de las acciones de tu empresa el día de mañana, podremos tener más tiempo y lograr formar el hogar que soñamos... "
Aquella promesa incumplida se había vuelto vacía, pues luego de que Amber aceptara cederle la empresa de publicidad que le dejó su padre, la relación seguía igual de fría que antes incluso más.
Se disponía a llamar a James, cuando escuchó un ruido tras la puerta.
— ¿James?—, y nadie respondió.
Salió corriendo de la habitación con entusiasmo, esperando que este la sorprendiera pero en cuanto llegó al borde de la escalera fue empujada con fuerza.
Un dolor indescriptible la invadió cuando su cabeza chocó contra un escalón.
Luego sintió como si su vientre se desgarrara cuando chocaron sus piernas con la pared.
Su cuerpo giró algunas veces más y se detuvo en agonía solo al llegar al final de la escalera.
Respiraba, pero el aire no parecía llegar hasta sus pulmones.
El sabor a metal en los labios era prueba de que sangraba a través de su boca.
Estaba consciente, como su vida se iba apagando lentamente.
Poco a poco el latido de su corazón fue haciéndose más lento.
Sentía frío y su respiración era cada vez más superficial.
Amber sabía que ya no había posibilidad de retorno, el cuerpo colapsó y en un último suspiro su equivocado amor por James vino a su mente.
“¿Y mi final feliz?, mi vida se apagara sin disfrutar ni lograr nada de lo que soñé”
No hubo un túnel con una luz al final como en las películas, ni ángeles vinieron por su alma, solo oscuridad y silencio antes que en una experiencia extracorpórea, su consciencia se encontraba fuera de su cuerpo y podía ver todo.
“¿Qué acaba de pasarme?, ¿Me empujaron?, ¿logré salvarme?”, se preguntó confundida.
Pero al notar su cuerpo bañando en sangre aún en el lugar donde había caído, un cruel entendimiento llegó a su mente.
Había muerto, estaba claro.
En ese momento se abrió la puerta intempestivamente sorprendiéndola, James había llegado antes que la policía.
En un principio este desvío su mirada hacia la parte superior de la escalera dónde pareció ver algo y luego se arrodilló junto al cuerpo de su esposa desesperado.
— ¡No Amber!, por favor reacciona, tienes que vivir, ¿cómo pudo ocurrir un accidente tan terrible? —dijo tomándola entre sus brazos y estrechandola contra su pecho sin importar si se manchaba o no, —Amber resiste.
“Nunca imaginé que se pondría así ante mi muerte, total, lleva meses ignorándome por completo, sin hablar y prácticamente separados, es claro que desde hace mucho estoy sola en esta relación, así que me sorprende su reacción”
A partir de ese momento los eventos pasaron con rapidez y con ciertos saltos entre sus visiones pues notó a su madre correr hacia ellos, alterada y desbordada ante la tragedia.
Entraron los policías, hacían preguntas inteligibles para ella, luego observó a los paramédicos de la ambulancia tratando de reanimarla sin descanso y sin más se encontró observando su tumba.
Un hombre al cual nunca había visto lloraba desconsolado arrodillado frente a aquel triste lugar, —Amber, esto simplemente me supera, mi dolor es profundo y aún más cuando tengo la certeza que pude evitarte tanto sufrimiento, darte una mejor vida y hacerte feliz, es tarde para lamentaciones pero te prometo que encontraré el culpable y le haré pagar, pues no me creo que haya sido un simple accidente como cerraron el caso.
Se vió interrumpido en sus palabras por otro hombre, —Lo siento jefe, como suegro esto es una tragedia sin duda, tres vidas perdidas en una sola noche y de una manera tan absurda.
—Así es, Amber y su madre no merecían morir así, es tan injusto, pero la peor parte es su bebé no nato, a pesar de tener solo 4 semanas en su vientre es un daño colateral tan cruel y desafortunado.
Amber al escuchar aquello instintivamente llevó sus manos a su vientre y al sentirlo vacío una gran tristeza la invadió.
¡Un bebe, no por favor!
Siempre deseó ser madre, su carrera era importante pero soñaba con tener un hogar con un hombre amoroso y un par de niños.
Pero luego reflexionó, “¿Qué le pasó a mi madre?, ¿Cómo y por qué murió?
Por favor Dios ayúdame, quisiera poder regresar el tiempo para evitar que todo esto suceda, no entiendo…
“¿Por qué me hicieron algo así?, ¿quién pudo odiarme tanto? si pudiera volver el tiempo atrás haría todo tan diferente”
En ese momento el hombre que se encontraba frente a su tumba se levantó y pudo ahora ver de manera más detallada su aspecto físico.
Era rubio, alto, de complexión fuerte y cuando este se giró pudo ver sus profundos ojos azules, parecía un ángel.
De pronto una sensación de paz la invadió.
Su suegro, al que nunca conoció ni antes ni después de su boda, pareció verla directamente a los ojos.
Como si ella estuviera frente a él de manera física.
¡¿Puede… verme?!
Alguns anos depois... Hoje era meu grande dia. O dia que eu iria me casar com meu amor. O nosso casamento seria na praia. E hoje eu iria fazer uma surpresa pra minha família. Eu me tremia toda, estava muito nervosa. A vontade de chorar era enorme, então eu me segurava o máximo pra não acontecer isso e não borrar a maquiagem. Maria Flor e meus gêmeos, Julio e Gustavo estavam com minha mãe, e eles estavam lindos. Sim, acabei tendo gêmeos, e o que foi tranquilo com Maria Flor, com os gêmeos foram ao contrário. Eu passava muito mal, comia e dormia demais. Era cansativo, mas no final foi maravilhoso, tive dois bebês maravilhosos. Julio era agitado, risonho. Gustavo já era na dele, bem tranquilo. Mas eles dois eram um amor. - E aí amiga? - Ju falou, entrando no quarto. - Oi, como estou? - Perguntei, sorrindo de lado. - Tá maravilhosa. Aí aquelas crianças estão tão lindas. - Ju disse, fazendo cara de fofa. - Puxou a mãe né. - Me gabei, rindo. Ficamos conversando, at
1 ano depois. Maria Flor tinha acordado com a corda toda hoje. Hoje, o dia que ela está fazendo um ano e que daqui algumas horas será sua festinha de aniversário. Maria Flor era super ligada em tudo, aprendia tudo com uma facilidade que surpreendia a todos. Ela é simpática com todos, gosta de todos, e todos gostam dela. Quando saímos, os três pro shopping, as mulheres só tem olhos pra Maria Flor e Matheus, eles são lindos juntos e quando estão assim juntos, tudo ao redor fica perfeito. E as mulheres ficam loucas. É, eu entendo bem como é isso. - Maria Flor, aí não filha. - Falei, repreendendo ela por estar querendo pegar o celular que Matheus havia esquecido na mesa. Ela virou e fez um biquinho. Outra coisa, Maria Flor era mimada e se falasse um "não" já abria o berreiro. Ou fazia um bico enorme. Enquanto eu esfriava a comida dela, de repente me veio uma vontade enorme de vomitar e fui correndo até o banheiro. Vomitei tudo no vaso o almoço que eu tinha comido. A sens
Carol narrando. Depois de alguns dias eu sai do hospital com minha filha, minha Maria Flor. Eu estava tão feliz, que eu tinha vontade de sair gritando por aí e abraçar todos. O quarto da Maria Flor estava ficando pronto, mas como aconteceu aquilo tudo, não deu pra terminar, mas minha mãe tinha terminado junto com a Ju e eu tinha amado. Era rosa, cheio de florzinhas e ursos. Tudo muito chique e lindo, tudo pra minha princesa. Matheus estava todo bobo, ficava com ciúmes de qualquer pessoa que chegasse perto da Flor. Minha relação com ele não poderia estar melhor. Deixamos tudo no passado e seguimos em frente com nosso amor. E estávamos bem. Falando em passado, soube pela minha mãe que Thayane tinha voltado pro lugar aonde ela estava antes de vim ao Brasil. E era até melhor, não a quero perto da minha família. Enquanto eu folheava uma revista que estava na sala, Maria Flor dormia em seu berço e Matheus havia saído pra um compromisso na empresa. Eu queria fazer algo, ma
7 meses depois... - Olá mamãe e papai, vamos ver qual o sexo desse neném hoje? - A médica perguntou. Eu estava completando quase sete meses de gestação e até hoje eu não sabia se era um menino ou menina, sempre estava de um jeito que não dava pra ver e isso me matava de curiosidade cada vez que eu ia. - Vamos ver né? Esse neném não tá colaborando. - Brinquei, rindo. - Meu neto ou neta tá querendo fazer suspense pra nós. - Minha mãe disse, rindo. Hoje quem tinha vindo comigo era minha mãe, já que Matheus estava enrolado no trabalho. E como estávamos? Ótimos. A gente se mudou daquele apartamento, depois que Matheus caiu na porrada com o Fernando. Então fomos morar no mesmo prédio que a Ju e o Bruno estão morando. Eles também ficaram juntos e moram juntos sem nem estar casados, mas eles se amam e isso que importa. - Mamãe, parabéns é um menina. - A médica disse, sorrindo. Abrir meu sorriso com o coração acelerado. Ela limpou a minha barriga e troquei de roupa










Último capítulo