Mundo de ficçãoIniciar sessãoElena Lancaster vê sua vida virar de cabeça para baixo ao começar a trabalhar para Mark Darkmoor, um homem poderoso, misterioso e perigosamente sedutor. Entre um noivado fracassado e sensações que não consegue explicar, ela se aproxima de um segredo sobrenatural que pode mudar seu destino para sempre.
Ler maisY llego el gran día, mis nervios estaban a flor de piel, este era el día que me convertiría en la señora Williams, después de tres años de noviazgo finalmente nos uniríamos en matrimonio. Observo mi silueta reflejada en el espejo mientras mi madre termina con los últimos detalles de mi velo, mis primas y mi mejor amiga todas con los vestidos que elegí especialmente para ellas se encuentran eufóricas a mí alrededor.
-Esta hermosa Catalina ese hombre, quien será tu esposo se volverá loco cuando te vea.
Todas sonreímos como tontas ante las palabras de Karla haciendo referencia no a mi vestido de novia, sino al conjunto de lencería que llevo puesta bajo mi atuendo. Para esa noche especial que tendremos en nuestra luna de miel que ha sido un regalo de mis padres.
Disfrutando de nuestros momentos previos a mi boda, todas se carcajean a todo pulmón rememorando recuerdos de cómo nos conocimos con Cristian años atrás, en ese entonces yo era una novata de la facultad de psicología, mientras que mi hombre era de la facultad de economía. Yo era completamente tímida a interactuar con chicos, mi interacción mas grande con el sexo opuesto eran con mi padre y mi hermano.
Por ese motivo ni siquiera fue evidente para mí cuando Cristian comenzó a cortejarme, después de un tiempo de conocernos.
¡No!, podía creer que el chico más lindo de la universidad se fijara en mí una niña común y corriente. Considerando a todas las mujeres que pupulaban cerca de el para llamar su atencion.
No sé, ¿Cuándo exactamente sucedió?
Un día estaba en la biblioteca sentada en mi mesa usual un poco escondida de la vista, en el más recóndito rincón cerca del pasillo sur lo más alejado para ser molestada o llamar la atencion.
Fue ahí cuando coincidimos por primera vez, su mirada en la mía se atrajeron como dos imanes en el sombrío lugar, mientras el revisaba un libro caminaba distraído por lo que termino chocando conmigo enviándome fuera de mi silla al suelo.
-Hay ¿Por qué no te fijas? –dije con una mezcla en mi voz de dolor e indignación.
-Lo siento, estaba distraído por lo que no me fije que estabas en mi camino. Déjame ayudarte a levantarte.
Dijo mientras colocaba su libro sobre la mesa sonriendo avergonzado, mis ojos se perdieron en sus profundos orbes que fijaron su mirada en mis pantorrillas que ahora estaban descubiertas por mi caída. Cuando me tomo con sus manos por mis brazos, pude percibir el aroma a colonia que emanaba de su cuerpo, toda mi piel se tornó eriza por su tacto.
¿Qué sucedía con mi cuerpo?, nunca en mis diecinueve años había experimentado una sensación de ese tipo expandirse por todas las terminaciones de mi ser.
-Esta, bien por un momento te quedaste en silencio –pregunto como resultado a mi perdida momentánea de atencion.
-Bueno, si no me hubieras tirado creo que actuaría un poco más normal –digo, con un toque sarcástico en mi voz.
-Pues discúlpeme señorita no quise molestarla, solo fue un accidente fortuito ya que ahora creo que mi deber es compensarte por mi torpeza.
-Así, ¿Cómo me piensas compensar? –pregunto tartamudeando un poco, si fue conciente de mis temblores en mi voz no lo menciono, solo esbozo una sonrisa de lado en sus sexis labios.
De esa forma inicio nuestro acercamiento en un principio como amigos que con el tiempo se convirtió en algo más con el pasar del tiempo.
Años después aquí estamos a punto de casarnos, en la Iglesia Católica de San Patricio acá en el distrito de Columbia, Washington D. C. El lugar tenía un estilo gótico clásico hermoso, este día adornado por miles de rosas blancas, que no fueron mi elección ya que quería lirios blancos, pero la madre de Cristian decidió que así se decoraría la iglesia.
Su madre era un tantito posesiva con todo lo referente a su hijo.
-¿Qué piensas Catalina si ya te arrepentiste todavía estamos a tiempo para escaparnos hacia las Vegas? –murmuro cerca de mi oreja mi mejor amiga Georgina entre risitas. Negando con mi cabeza solo sonreí ante sus ideas locas.
Sabía que para mi amiga esta sugerencia era seria ya que mi prometido y ahora futuro esposo en unas horas no era de su agrado. No entiendo esa hostilidad entre ambos desde la universidad.
-Caya loquita no me voy a fugar contigo el día de mi boda.
-Tú sabrás querida, pero sabes que pienso de esta unión…. Todavía puedes tomar tus maletas para huir conmigo tonta.
-Georgina basta, mejor ayúdame con el ramo estamos a punto de iniciar, además estoy segura que es cuestión de minutos que su madre entre por esa puerta te lo puedo apostar.
-De acuerdo, cubro tu apuesta –dijo con una carcajada, cuando su voz resonó dentro de la rectoría fue cuando la puerta se abrió dando paso a la mujer que se convertiría formalmente en mi suegra en pocas horas.
-Aun no terminas Catalina, piensas que todos tienen tu tiempo muchacha deprisa deja de perder tu tiempo mi hijo no va esperar todo el día.
Comento con deje de molestia en su tono de voz, eso era sumamente incomodo que fuera tan áspera frente a mi familia y amistades.
Georgiana puso sus ojos en blanco como resultado a su molestia por mi suegra.
-Señora Williams ella es la novia puede tomarse todo el tiempo que quiera en arreglarse –argumento mi mejor amiga, con un toque de molestia en su voz.
-Georgina, ya estoy lista no hay porque discutir –dije tratando de apaciguar las aguas de tormenta en el lugar. No quería conflictos entre mis allegados y la familia de Cristian el día de nuestra boda.
-De ser así entonces apresúrate, deja de perder el tiempo con personas que ni al caso.
Tome por su brazo a mi amiga apretando ligeramente como una petición silenciosa de caer en su provocación, ya que mi suegra era una persona difícil con sus propios conceptos de ver la vida.
Jamás entendí hasta este momento su ambivalencia contra mi pensé que con el pasar del tiempo eso cambiaria pero no fue así, nunca en todos los años de relación me ha tratado con cortesía. Y en este momento está siendo realmente grosera con mis seres queridos.
Para calmar los ánimos respire profundamente tomando mi ramo de flores que eran también elección de la señora Williams, sonreí con disculpa a mi amiga y familia para iniciar mi camino a la capilla donde se realizaría nuestra boda, ya no los haría esperar más por mi presencia.
-Finalmente entras en razón –Murmuro la madre de Cristian. Con una nueva mirada de súplica me dirigí a Georgina, ella era tan polvorita que estaba segura que pronto se lanzaría a su yugular.
-Solo por ti Catalina…. Solo por ti….
En cuanto a mi madre y primas tenían la misma expresión incomoda con un deje de molestia, pero a diferencia con mi mejor amiga sabían controlarse mejor.
Salimos de la rectoría rumbo a la capilla todos los invitados estaban presentes en el lado derecho los miembros de mi familia y amistades, mientras en el izquierdo solo la familia de Cristian.
Mis sobrinitas eran las encargadas de esparcir los pétalos de rosas en el pasillo por donde caminaría para reunirme con mi futuro esposo.
Con un último arreglo de mi velo por parte de mi madre que se acercó unos centímetros a mi oído para murmurarme “si estaba segura de esto” palabras que me tomaron por sorpresa en especial por venir de mí pacifica madre, con mi cabeza asentí que lo estaba.
Dirigiendo mi mano al brazo izquierdo de mi padre me apoye en su fortaleza ante las palabras de mi madre. Ella me dirigió una triste mirada, no comprendía su actitud al igual que Georgina en mi día especial a lo único que pude relacionarlo fue a la previa actuación de la señora Williams para con ellas.
-Hija, estas hermosa espero que Cristian te valore como la princesa que eres.
-Gracias papa’
Luego del breve intercambio de palabras en los altavoces de la iglesia se hizo escuchar la marcha nupcial que era mi llamada para que mis madrinas encabezaran nuestra caminata al altar.
Con la vista en el suelo iniciamos junto con mi padre la marcha hacia el lugar donde ya me esperaba el hombre con quien uniría mi vida hasta la eternidad.
-Cariño, que pasa con esa expresión no parece que vayas a unirte al hombre que amas ¿Qué sucede?
-Nada papa’ te lo aseguro estoy feliz solo un poco nerviosa
-De acuerdo princesa… pero si no estás segura solo debes decírmelo ¡no!, importa el momento.
Después de eso continuamos nuestro camino en silencio hoy no sabía que sucedía con todos a mí alrededor insistiendo en sabotear mi boda.
Al final del pasillo adornado de forma delicada por miles de rosas blancas estaba la razón de mi vida en este mundo. Antes de llegar a su lado pude apreciar su hermoso rostros en el cual estaba presente una tierna sonrisa, eso me motivo para apresurar mis pasos en su dirección.
Una vez llegamos frente a mi motivo para respirar mi padre me entrego en sus manos,
-Cristian, te entrego a mi única hija para que cuides de ella y respetes como un tesoro.
-Así será señor Abrego
Tomando mi mano coloco un beso en mi dorso con sus tiernos labios. Mi madre junto con Georgina nos colocó el lazo que simbolizaba unión, de esa forma inicio el sacerdote a recitar las palabras que tenían por objeto casarnos.
En el trascurso de sus palabras me concentre en cada una de ella, cada cierto tiempo miraba furtivamente así Cristian quien imitaba mis acciones sonriéndome con ternura, la boda estaba a punto de llegar a su culminación cuando el sacerdote pregunto.
-Cristian Alexander Williams aceptas a esta mujer para respetarla en la salud y en la enfermedad para amarla por toda la eternidad como tu amada esposa.
-Si, acepto.
-Catalina Sofía Abrego aceptas a este hombre como tu esposo en la salud y enfermedad para amarla por toda la eternidad como tu amado esposo.
-Si, acepto
-En ese caso por el poder que me dan mis embestiduras en este día especial yo los declaro marido y mujer que lo que se unió no sea separado por el hombre, si no hay ninguna objeción.
Fue en ese momento que se hizo escuchar una voz de mujer a todo pulmón.
-Yo, me opongo a esta boda señor padre, ese hombre en el altar no puede casarse con esa mujer porque soy la madre de su hijo que ahora crece en mi vientre.
Murmullos se escucharon en todo el lugar, dirigí mi mirada en dirección de la mujer que interrumpió mi boda, negando con mi cabeza, para luego ver el rostro pálido del hombre a mi lado.
Fue entonces cuando lo supe, ella no estaba mintiendo……..
Capítulo 65As montanhas da Transilvânia estavam cobertas por um manto branco de neve fina. O Castelo Darkmoor, restaurado em toda a sua sombria grandiosidade, erguia-se imponente contra o céu noturno e suas torres iluminadas por tochas eternas que nunca se apagavam.No grande salão principal, três figuras estavam de pé diante da enorme janela que dava para o vale.Vlad Darkmoor, o Príncipe Absoluto das Trevas, estava exatamente como sempre: alto, imponente, vestido de negro de forma elegante. Ao seu lado, Elena, sua esposa, usava um vestido longo cor de vinho escuro que realçava sua beleza eterna. Seus cabelos caíam em ondas suaves, e sua mão tocava carinhosamente o braço do marido.Entre eles, alto, de porte nobre e olhar penetrante, estava Lucian. O jovem vampiro havia crescido bonito e forte. Tinha os traços afiados do pai e os olhos da mãe. Aos vinte e oito anos aparentes, ele já era respeitado por muitos clãs, mas carregava aquela inquietação típica de quem carrega sangue antigo
Capítulo 64Durante os dias que se seguiram, Valkiria, como prometido, assumiu a organização do casamento com uma eficiência quase assustadora.— Se é para ser um casamento vampírico, então será inesquecível — declarou, cruzando os braços, enquanto observava o grande salão principal com olhar crítico. — Nada de simplicidade humana demais. Vocês merecem grandeza.Elena, sentada em uma poltrona próxima à janela, sorriu ao vê-la dar ordens a criados, costureiras e membros do clã como se comandasse um exército.— Estou começando a achar que ela nasceu para isso — murmurou.Vlad, ao lado dela, apenas ergueu uma sobrancelha.— Valkiria nasceu para mandar.Elena riu baixo.Os preparativos duraram toda a semana. O jardim interno seria iluminado por centenas de velas protegidas em redomas de cristal. O grande salão estava parecendo ter saído de um sonho antigo. No quinto dia, Valkiria apareceu com o vestido, que deixou Elena em silêncio assim que o viu, pois era deslumbrante.O tecido negro ti
Capítulo 63Vlad entrelaçou os dedos nos de Elena e, sem pressa, a levou para fora do castelo. O céu começava a mudar de cor, era final de tarde. O vento nas montanhas da Transilvânia era frio, mas constante, carregando o cheiro de terra, pedra e memórias antigas.- Vamos de uma forma mais... tranquila - ele murmurou.Elena sorriu de leve.- Agradeço. Ainda estou me acostumando a não sair voando sem querer.Ele esboçou um sorriso curto e raro.Caminharam lado a lado por um caminho estreito que descia pela encosta.Depois de alguns minutos, a paisagem mudou. O terreno ficou mais plano. Árvores antigas surgiam, retorcidas pelo tempo. Então ela viu uma casa ou o que restava dela.As paredes estavam parcialmente destruídas, cobertas por trepadeiras que haviam tomado conta do lugar. O telhado havia desabado em grande parte, e a porta pendia torta, quase caindo.Elena diminuiu o passo.- Vlad...Ele continuou andando até parar diante daquilo que um dia foi um lar.- Foi aqui - disse, finalm
Capítulo 62Ao redor deles, a fazenda estava destruída, mas tudo começou a voltar para o eixo. As árvores feridas se endireitaram devagar, raízes voltando para a terra como se a própria natureza reconhecesse o novo senhor da noite. O fogo de Ignatius se apagou lentamente, deixando apenas brasas vermelhas no chão. O cheiro de sangue e pólvora ainda pairava no ar, mas o silêncio que se instalou era de vitória.O Clã dos Caveiras foi o primeiro a se preparar para partir. O careca ergueu a garrafa de uísque quase vazia e gritou:— Foi uma boa briga, Darkmoor! Se precisar de mais caveiras ou de alguém pra fazer barulho, é só chamar!Eles entraram no Cadillac amassado aos risos, o esqueleto Bob ainda balançando no teto como se tivesse se divertido mais do que todos. Com um ronco alto e uma nuvem de poeira, o carro partiu noite adentro, deixando para trás ecos de gargalhadas e tiros para o alto.Valkiria e Adrian se aproximaram. Valkiria tinha um corte feio no ombro que já começava a fechar,





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