—Déjala pasar —dijo Asher, mirándome—. La reunión de Mateo debería acabar en media hora. Puede esperarlo adentro.
Lo miré sorprendida.
—¿Y ahora no temes que haga algo para dañarlo? ¿Robar archivos, espiar secretos o algo así?
Asher sonrió.
—Hoy Mateo está de muy buen humor, incluso me pidió que mandara a hacer un regalo para ti. Así que supongo que ya se reconciliaron. En este mundo, solo tú puedes hacerlo feliz. Esos cuatro años... —se detuvo de la nada, y luego añadió con una sonrisa—. En fin