Javier me pasó la caja de comida mientras decía eso.
Dudé un par de segundos, pero al final la agarré:
—…Gracias.
Me di la vuelta y la dejé sobre la mesa de la sala. Cuando bajé la mirada, vi en la pantalla del video la cara seria de Mateo.
Él sonrió con sarcasmo:
—Ya decía yo por qué no quisiste mudarte conmigo y los niños. Así que esta es tu definición de “irte de la casa de Javier”.
—No es así, yo…
Ni me dejó terminar; colgó de golpe la videollamada.
Me quedé mirando la pantalla apagada del c