Dicho eso, entró rápido a la casa.
Lo miré, con sentimientos encontrados.
El segundo cajón también lo metió en el maletero. Luego miró la enorme villa y sonrió con amargura:
—Ahora que ustedes se mudan, este lugar ya no parece un hogar… solo una casa vacía y sin vida.
—Cuando encuentres a alguien con el que de verdad compartas tu vida, te cases y tengas hijos, también conocerás la calidez de un hogar. Javier, uno siempre tiene que mirar hacia adelante. Si te aferras al pasado, al final solo te h