Capítulo 810
Como estaba cerca, escuché la voz del teléfono con toda claridad.

La voz de Alan seguía con ese aire despreocupado y burlón.

—¿Dónde estás? Te invito a comer algo de madrugada.

—¡No! —respondió Valerie con fastidio.

—Si me invitas sin razón, seguro que tramas algo.

Yo me tapé la boca para no reírme.

Alan se mostró molesto:

—¿Eso es lo que piensas de mí? ¿Me ves como un mal tipo?

—Sí, ¡lo eres! —le contestó Valerie sin piedad.

No pude contener la risa.

Quizá Alan se enojó más; se quedó en silenci
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