—¿Y después qué pasó, que Alan aprovechó para abusar de ti? —pregunté con rabia, sin poder creer que Alan fuera capaz de algo así.
Valerie apretó los labios y respiró hondo antes de decir:
—Fue mi culpa. Perdí en el juego y, cuando trajeron lo que me tenía que tomar, él solo dijo “toma tranquila, si te emborrachas yo estoy aquí”. Yo le creí y bajé la guardia, así que me los bebí todos. No sé cómo terminé yendo con él, solo recuerdo que desperté hasta la tarde del día siguiente. La cama estaba he