Lo que no sabía en ese momento…
Es que el Mateo del futuro, con los ojos llenos de rabia, me agarraría del cuello y me gritaría que me fuera de Ruitalia para siempre.
Las cosas de la vida… siempre tan impredecibles.
Al salir del restaurante, varias personas nos reconocieron y empezaron a pedirnos fotos, incluso entrevistas sobre nuestra historia de amor.
Mateo les respondió de forma evasiva, luego me tomó de la mano y salió corriendo conmigo.
Era la primera vez que corría bajo la nieve, libre co