Seguí la dirección que marcaba el bastón del señor Felipe y, entonces, lo vi: Ricardo ya había vuelto al lado de la señorita Renata. Ella lo tenía tomado del brazo y estaba radiante, conversando muy animada con una dama elegante. La mujer lucía distinguida y serena; y en sus rasgos había algo que recordaba a Ricardo.
Se me fue el corazón al piso.
"¿Sería la señora García? ¿Y el señor Felipe me hacía mirar hacia allá para insinuar que ya era hora de actuar?"
Mientras intentaba descifrarlo, él son