Las luces titilaban en el cielo nocturno, como estrellas esparcidas por el cielo. Entre perfumes, peinados impecables y copas que chocaban, carcajadas… pero yo sabía lo que había en el fondo: amenazas escondidas detrás de sonrisas.
Por ese lado era más apartado; y hasta el camino se sentía húmedo y lúgubre. Cuando fui con Javier, el lugar no me pareció tan siniestro; pero ahora que iba sola, el viento nocturno sacudía los rosales con un sonido insistente que ponía la piel alerta. Me recogí un po