En ese momento, varios hombres que parecían guardaespaldas llegaron rápido, ayudaron a levantar a la mujer muda y le preguntaron con urgencia:
—¿Señora, se encuentra bien?
Mateo la miró, serio.
¿Señora?
Todo indicaba que escondía algo. Lo extraño era que tenía la sensación de haberla visto antes en algún lugar, pero por más que lo intentaba, no lograba recordarlo.
La mujer se puso a hacer señas rápido hacia los guardaespaldas. Entonces, uno de ellos le habló a Mateo:
—Nuestra señora dice que h