Pero, si los tuviera, ¿cómo ella sería capaz de criarlos?
Ni siquiera puedo con mi vida, ¿cómo voy a cuidar de dos bebés?
Además, ya decidí cortar todo con la cárcel que era Mateo. Ahora, con dos bebés suyos, ¿no serían dos cadenas para toda la vida?
Mientras más pensaba, más se me enredaba la cabeza. Me tapé la cara sin saber qué hacer.
Valerie me dio unas palmadas en la espalda para calmarme:
—Aurorita, no te pongas así. Que lleguen estos dos bebés es una señal del mismísimo cielo.
—¿Por qué d