De inmediato, grité:
—¡¿Cómo rayos voy a estar embarazada?! ¡Es imposible, no puede ser!
Valerie me miró, sonriendo, como si mi reacción fuera un chiste:
—Mira cómo te pones, solo estoy suponiendo, es molestando.
Hizo una pausa y agregó:
—Aunque, bueno… siempre es posible que el embarazo puede causar náuseas. Igual también puede ser que anoche el alcohol te jodió el estómago.
—Ajá, debe ser eso, el alcohol me cayó mal, no hay ninguna forma de que esté embarazada —contesté, sintiendo un escalofrí